Tranquilamente y sin a penas darme cuenta habian pasado un par de horas.El diablo urgaba en su boca con un mondadientes, algo que desentonaba bastante con su hasta entonces pulcra y elegante imagen.Entrecerraba los ojos y se acariciaba la panza, denotando estar satisfecho por la pitanza que habiamos terminado de comer hacia unos instantes.No lo habia comentado todavia me parece, pero vestia un traje italiano de seda blanca que realzaba aun mas esa imagen de "dandi" de alta cuna que desde el primer momento me habia mostrado. Yo estaba mas tranquilo, de todos modos aquella situación era demasiado extraña como para echarme a temblar por el hecho de pensar que aquel entorno que nos rodeaba era el autentico infierno.Mi animo habia cambiado, y ahora me sentia de nuevo comodo, quizá tambien tuvieran algo que ver las seis copas de vino que el diablo encantador me habia ofrecido y que yo, educadamente, habia bebido hasta la ultima gota.Me encontraba jugueteando como un niño con una tirita de pimiento rojo asado que todavia quedaba en mi ultimo plato.La sujetaba con el tenedor y la hacia girar y moverse sobre el plato como si fuese una serpiente.Entonces sin nisiquiera mirarlo, amparado en aquella sensación de amistad añeja y de confianza que él me habia hecho sentir, mi boca se abrió para soltar otra pregunta espontanea.
-¿Y el amor? ¿Qué opinas del amor?- Susurró mi voz un poco adormecida.
El diablo se puso entonces serio.Calmadamente dejó el mondadientes sobre la mesa.Crujió los nudillos de sus seis puños, y se acomodó en la silla, cruzando una sobre otra sus piernas.Acarició unos segundos se perilla perfecta, tanto que casi parecia postiza.Me daban ganas de preguntarselo.Miraba hacia la nada blanca e infinita sobre nuestras cabezas.
-El amor - Suspiró profundamente y despues continuó hablando - De cuantas maldades he maquinado, ingeniado, creado para vosotros, humanos, desde que morais este mundo y esta tierra, el amor es la mas perfecta, perfida y retorcida de ellas.Un sentimiento que os esclaviza casi desde niños, que mina vuestra personalidad, que horada vuestras almas, que os distingue entre triunfadores y fracasados, que os marca, os maltrata y os castiga aun cuando desearias no sentirlo.Al que jamas lograis dar la espalda, al que siempre ansiais.Que si se torna positivo controla y domina cada instante de vuestras vidas, y si resulta negativo os destruye, os amarga, os condena.Un sentimiento que aun cuando os une de por vida, y os hace sentir el espejismo de la completa felicidad, no hace sino en realidad acumular el tremendo y desgarrador dolor que sentireis en el inevitable momento de perder o que os pierdan, cuando Muerte reclame que ha llegado la hora.El amor, tristeza y agonia sino lo sentis aunque sea por una misera piedra.Ansiedad y miedo por perderlo si llegais a tenerlo.Y aun asi, ingenuos humanos, lo adorais cada dia de vuestras penosas vidas.-Una carcajada que se multiplicó en infinitas respuestas del eco de la nada brotó de las fauces del diablo, al que se le soltaron hasta las lagrimas-Amigo mio, el amor es mi orgullo, la mejor de mis armas.
Tomó la tetera, se sirvió un té corto y lo bebió lentamente mientras en su reloj de pulsera sonaban las seis.Yo habia quedado petrificado, helado, con los ojos abiertos como platos, y la boca entornada como un estupido que acaba de entender que le han estafado.
